(1) LA VERÓNICA (1883)
NUESTRO PADRE JESÚS, "EL ABUELO" (Siglo XVI)
He grabado estas imágenes para que os hagáis una idea de cómo se celebra la Semana Santa en Jaén. Durante toda esta semana podemos ver procesiones por las calles de nuestra ciudad. En una procesión desfilan imágenes religiosas que se veneran en la ciudad. Estas imágenes van subidas en una especie de tronos. El conjunto se llama "PASOS". Acompañan a las procesiones hombres y mujeres vestidos con una TÚNICA y un CAPIROTE.. Son los NAZARENOS. Algunos de ellos van en la procesión porque quieren cumplir una promesa. También hay mujeres que acompañan a la Virgen. Llevan un vestido de color negro y una MANTILLA sobre la cabeza. En las manos llevan velas para iluminar la procesión durante la noche. Durante el recorrido de la procesión, a veces hay alguna persona que canta al Señor o a la Virgen. Estas canciones se llaman SAETAS. Aquí las procesiones van acompañadas con música. El público aplaude a la Virgen y al Señor y a veces se dirigen a ellos al grito de "guapa", "Viva nuestro Padre Jesús", "Viva el Abuelo"...
Cuando visitéis la Catedral podréis ver los 3 pasos que aparecen en esta procesión que he grabado para vosotros: la VERÓNICA (la mujer que limpió el rostro a Jesús), SAN JUAN (Su discípulo más querido) y NUESTRO PADRE JESÚS, también llamado en Jaén "EL ABUELO". Es una imagen que el pueblo de Jaén quiere mucho. Según cuenta una leyenda, en un caserío situado en las afueras de Jaén, una familia muy devota quería tener una imagen de Nuestro Padre Jesús. Habían cortado un gran pino que tenían en este cortijo. En una noche de lluvia y de tempestad llamaron a la puerta y apareció un peregrino con una barba blanca y una túnica morada, que venía a venerar a la Verónica de Jaén (La Catedral alberga la reliquia del Santo Rostro, el que dicen que fue el paño con el que la Verónica limpió el rostro de Jesús cuando iba hacia el Calvario). Este matrimonio decidió albergarlo en su casa y le dijo que le gustaría tener una imagen. El abuelo pidió que le subieran el tronco. No se oyó ningún ruido durante toda la noche. Pasó la mañana y el abuelo no contestaba, no daba señales de vida. La familia decidió abrir la puerta y se encontró con la imagen de Jesús, el Nazareno. El abuelo había desaparecido.
(2) SAN JUAN (siglo XVIII) Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES (1741)
sábado, 22 de marzo de 2008
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